♪♪ ♪♪ - [Disparo] - ¡Alto! ¡No se muevan! ♪♪ - ¡Miente! ♪♪ [Pedro grita] ♪♪ [Pedro grita] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Cornellius: ¿No me vas a contestar? Nunca había sido tan fácil salvar de la ruina a una familia. Te sacas ese vestido y te metes a la tina aquí conmigo. Bueno, y si no te quieres sacar la ropa, te metes vestida con calzones y yo te los saco aquí adentro. - ¿Tú crees que para mí lo único importante es saldar esa deuda? - Pensé que a eso habías venido. - Qué desilusión, Cornellius. No. Vine porque pienso que todavía Josefina y Gaspar pueden arreglarse. - Puede ser. Y de paso, con la dote de Josefina, resuelves tus problemas financieros, ¿no? - La felicidad de tu hija a cambio de un poco de dinero que a ti te sobra. Es un buen plan. - Puede ser, sí, pero aún no me has dicho qué estás dispuesta a dar. ♪♪ ♪♪ - Puedo darte muchas cosas, Cornellius, pero si lo que quieres es que una mujer se meta en esta tina contigo por dinero... ...búscalo en el Pirandello, como lo hace mi marido. Aprende a tratar a una mujer como yo... ...y más temprano que tarde, me vas a tener aquí adentro... ...en tu tina. Pero hoy no. Jugaste muy mal tus cartas. Además, el agua está fría. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Pero qué es eso que no se le puede interrumpir mientras se da su baño? Ya, ya, ya, está bien. Está bien. Entonces dígale cuando termine su baño que me llame porque necesito hablar de ese paquete de acciones que compró. Él va a entender. Sí, sí, va a entender. Ya, gracias. [Resoplido] ¿Gaspar? Gaspar, ¿eres tú? - Buenos días. - Gregorio: Buenos días. Pasa, pasa, pasa. Necesito hablar contigo. - Papá, me están esperando en el cuartel. - Pasa, hombre, por Dios. Necesito hablar de hombre a hombre sin tu madre presente para que no tengas la oportunidad de ir a esconderte ahí en sus polleras. Gaspar. ¿Qué pretendes? Solo para entender, ¿ah? Quiero entender qué pretendes porque si quieres pasar un buen rato con la doctorcita esa, no es necesario que termines con Josefina. - No, mi intención no es pasar un buen rato con Eloísa. ¿Y sabe qué? No sé si tenga mucho sentido esta conversación. Nosotros dos vemos las cosas de manera muy distinta. - Es verdad, sí, las vemos muy distinta. Y, seamos honestos, tú siempre has sido un poco iluso, pero sin duda en Londres se te terminó de llenar la cabeza de pajaritos. - No, no voy a seguir con esta conversación. - Gaspar, mira, perdona que sea tan directo, pero escúchame. O sea, si quieres encamarte con una mujer, no es necesario que te pongas de novio ni mucho menos casarte. Yo debí haber tenido esta conversación cuando eras más joven para, para habernos ahorrado esta estupidez, esta... - ¡Basta! ♪♪ - ¿Perdón? - Basta, dije. Me está faltando el respeto a mí y a Eloísa y no lo quiero seguir escuchando. - ¿Pero qué... te has creído? ¿Cómo se te ocurre hablarme así? ¿Tú no te das cuenta de lo que hiciste? ¿De lo que le hiciste a esta familia, a mí, a tu madre? - A ver, si usted se refiere a que no van a poder contar con la fortuna de los Bormann, yo lo siento mucho, pero no me voy a hacer responsable por eso porque no fui yo el que no supo administrar la fortuna de mi madre. - Cuidado con lo que dices. - ¿Cuidado por qué? Hasta ahora, nunca le he sacado en cara lo que hizo con mi herencia. - ¿Tu herencia? - Sí, mi herencia, lo que mi abuelo dejó para mi futuro. - Mira, mientras vivas en mi casa, me vas a respetar. - ¿Su casa? - Mi casa. - Hasta donde sé, esta casa es de mi madre. O más bien era porque ahora está hipotecada por su culpa. [Jadeos] No me vuelva a levantar la mano. - ¿Así me pagas? ¿Así me pagas todo lo que hice por ti? - ¿Qué? ¿Qué es lo que hizo por mí? ¿Qué es lo que hizo que cualquier padre no habría hecho? Dígame, ¿qué hizo? ♪♪ - Sal de aquí. Sal de aquí, ándate. Sal de aquí. ♪♪ ♪♪ - Fui yo la que tomó la decisión. Fui yo la que quiso. Así que deje de culpar a Gaspar por todo esto. - Cállate, Eloísa. - Eloísa: Aunque usted todavía no quiera aceptarlo, yo hace mucho tiempo que soy una mujer. - ¡Cállate, Eloísa! ¡Cállate! ¿No te das cuenta? Te estás condenando en vida. Después se va a aburrir de ti y cuando se aburra, ningún hombre decente va a querer estar contigo. Ninguno. Mira. Míralo, el café, no entra nadie. Es como si tuviéramos la peste. ♪♪ - Hay tantas cosas que podría decirle, papá... ...pero a usted no le interesa escuchar mis razones, ni tampoco lo que yo siento. A usted solo le preocupa lo que vayan a pensar sus clientes. - Eso no es cierto. - Eloísa: Ayer, cuando Josefina Bormann me insultó frente a todo el mundo, usted no dijo nada para defenderme. Nada. Lo único que hizo fue agachar la cabeza y pedirle disculpas a Antonia Williams. Me voy, papá. Voy a buscarme otro lugar donde vivir. - ¿Qué estás hablando? - Usted sabe cuánto lo quiero... ...y por eso mismo, no quiero causarle más problemas. Yo no quiero seguir avergonzándolo. - Cuando una mujer no se ha casado... ...su lugar es la casa de su padre. - ¿Y por qué? ¿Quién lo dice? ¿Antonia Williams? ¿La señora del barrio inglés? ¿Es que se da cuenta? Es el "qué dirán" siempre, es el "qué dirán" lo que a usted le preocupa. No tiene sentido seguir engañándonos, papá. Llegó el momento de que me vaya y haga mi propia vida. ♪♪ ♪♪ - Gaspar: Buenos días. - Este debe haber estado revolcándose con la doctorcita. Dejó pasado a hospital. [Risas] - Perdón, compañero. No lo vi. - ¿No lo vi...? - La...de la tuya, poh. ♪♪ [Golpes en la puerta] - Adelante. - Comisionado, algo importante. - Lo escucho. - En las calles, está corriendo un rumor de que Pedro Ramírez realizó un golpe muy grande. Nadie sabe exactamente qué es lo que es, pero no fueron ni cigarros ni licores. Es algo mucho más grande. - ¿Y son confiables las fuentes? - Comisionado, acá en Valparaíso, cuando el río suena, es porque piedras trae. Ahora, lo más interesante de todo esto es que este robo habría ocurrido cuando nosotros sacamos a nuestros efectivos de los muelles para investigar el atentado anarquista. - O sea que mientras nosotros estábamos como imbéciles persiguiendo supuestos anarquistas, Ramírez se estaba dando un festín en el puerto. ¿Dónde está Heim? - Investigando lo de la imprenta. - Bien. Estoy seguro que tarde o temprano, eso nos va a llevar a Ramírez. [Suspiro] - Helena: Mira la carita que tiene. - Buenos días. - Ahí llegó la doctora. - Me lavo las manos y los atiendo enseguida. - El niño va a entrar primero, ¿ya? - Hermana, disculpe el atraso. - Me preocupa más esta maleta. - Problemas con mi padre. - Helena: Ah. - Ya se estaba haciendo un poco difícil que siguiéramos viviendo juntos. - Lo siento mucho, Eloísa. Aquí están las fichas. - Gracias. Hermana, eh... ¿Usted no conoce a alguien que esté arrendando algo barato por el barrio? - ¿Y tienes dinero para poder arrendar? No, pero, pero no te preocupes. Yo acá arriba tengo una buhardilla desocupada. - No, hermana, no, no, no quiero ser una molestia. - ¿Por qué vas a ser una molestia, niña, por Dios? Al contrario, me vas a ayudar, me vas a espantar las ratas. O vas a llegar a la hora al trabajo, que es muy bueno. [Helena ríe] - Muchas gracias, hermana. - Menos gracias y a trabajar, que hay mucha gente afuera. - Eloísa: Sí. [Helena ríe] Hermana, ¿y Anselmo? - Ah, qué bueno que te diste cuenta. Se fue. - ¿Cómo? - Que el viejo borracho se escapó. ¿Me llamas al niño que está [Inaudible]? ♪♪ - ¿Y? - Negro: No lo han visto. - Viejo de... se lo tragó la tierra. - ¿Qué pasó con la Gato? ♪♪ - ¿Con la Gato? - No te hagáis el huevón. Cuando entré al privado, estaban supernerviosos. ¿Qué pasó? - Sí, se me trató de tirar encima. Me dio un beso. Imagínate, poh. Yo creo que estaba curada, hombre. - Ten cuidado con hacerla sufrir, ¿mmm? No te la perdono. - A ver, te estoy diciendo que se me tiró encima. - ¿Vos creís que soy huevón? ¿Creís que no me doy cuenta cómo le hacís ojitos a todas las mujeres? - A ver, Negrito. Primero que todo, la Gato no es cualquier mujer. Es como si tú me trataras de dar un beso. No hablís tonteras. Sigamos buscando al viejo. ♪♪ - Piojo, ahí está. - ¿A dónde? - Ahí está el viejo, ¿lo viste? Ahí está. Escondámonos. Escóndete. Escóndete. Ponte ahí. Ponte ahí. - [Inaudible] Yo soy Anselmo Brito Carmona, sargento en retiro del regimiento de Rancagua. ¡Ustedes son unos...! - ¡Ya, cálmese, cálmese! - ¡Un frasco de...! - Nosotros nos encargamos, ya. Cálmese. - ¿Usted conocen al viejo? Ha estado aquí toda la mañana hablando tonteras. - ¡Suéltame! - Quédese acá, don Anselmo. Cálmese. Cálmese, oiga. - Ya, ya, cállese. Cállese, tranquilo. - Es mi abuelo, es que se nos escapó. Pero no le hagan caso, es que está medio... de arriba, así que nosotros nos encargamos, ¿ya? - Ya, llévenselo rápido. - Ya, gracias. Vamos, camine. Camine, don Anselmo. Oiga, viejo de... ¿cómo se le ocurre haberse ido? Nos tiene por todo Valparaíso buscándolo, oiga. - Por todo Valparaíso. - ¡No, yo me voy a quedar aquí! Voy a esperar al futre, lo voy a reconocer y se lo voy a llevar al Pedrito, eso voy a hacer. - Señor, ¿qué está hablando usted? Puede estar un mes esperando acá afuera y capaz que no aparezca nunca. Ya, deje de tomar. - ¡No! No, no. - Otro día volvemos. Otro día volvemos. Usted tranquilo. Ya, vámonos, vámonos, vamos. - Tome, llévese la botella, pero váyase callado, ¿ya? Piojo, llévalo para allá no más, ya, ya, vaya p'allá no más. ♪♪ ♪♪ ♪♪ [Risa] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Ya, ábreme bien grande la boca y dame un "ah". - Ah. - Ah, mjm. - [Golpes en la puerta] - De nuevo. - Ah. - Mjm. Te portaste muy bien, Ismael. - ¿Y, doctora? ¿Qué tiene mi hijo? - Ismael tiene una amigdalitis, es una infección a las amígdalas. La buena noticia es que no tiene infección ni en los bronquios ni en los pulmones, ¿ya? - Qué bueno. - Para que se quede tranquila. - Ahora me voy a quedar tranquila, gracias. - Permiso. Eloísa, te busca una señora afuera, dice que es tu tía Ester. - ¿Mi tía Ester acá? ♪♪ Adelante. - Gracias. ♪♪ Justamente pasé por el Café Colón y tu padre me habló sobre esto. Te fuiste de tu casa. - La última vez que nos vimos, me dijo algo así como que mi madre estaría avergonzada de mí. Me imagino que ahora debe pensar que se está revolcando en su tumba. - Eloísa. Aunque tú no lo creas... ...yo estoy aquí porque... ...porque me preocupo por ti. Eres mi única sobrina... ...y eres lo único que me queda de tu madre. - Tía, le agradezco su preocupación, de verdad, pero nada de lo que usted me diga me va a hacer cambiar de opinión. - Eloísa, de verdad... - Eloísa: Estudié medicina... ...rodeada de compañeros y profesores que pensaban que yo no debería haber estado ahí, que ninguna mujer debería haber estado ahí. Yo aguanté los siete años y me gradué con honores. Así que entenderá que no me va a intimidar que usted o las señoras de Valparaíso se escandalicen. - Claro. Yo siempre he sabido que tú eres muy fuerte. Eres una mujer muy valiente. En eso saliste a tu madre... ...no a Neftalí. Y también me doy cuenta que eres capaz de enfrentar todas las dificultades que se te pongan en el camino. - Así es, tía. Así que si vino a asustarme, está perdiendo su tiempo. ♪♪ - ¿Y qué pasa con la gente que te rodea? Con las personas que te importan, digo. Porque, claro, tú puedes decir: "Al diablo con todo, le pongo el pecho a las balas"... ...pero ¿qué pasa cuando una bala hiere a alguien, por ejemplo? Piensa en tu padre. Su negocio que con tanto esfuerzo lo ha construido. ¿Qué pasa si ese negocio se hunde? Imagínate a tu padre. - Tía... ...no sé qué tiene que ver todo esto. - ¿Y Gaspar? Piensa en Gaspar. Seguramente tú no conoces su mundo. Yo sí, porque he trabajado más de 30 años en esa familia. Y sí he visto cómo son implacables con los escándalos. A Gaspar seguramente se le van a cerrar todas las puertas. Y la fortuna... ...de la familia Sanfuentes ya no los puede proteger. Gaspar podría quedar en la calle. No sé, capaz que podrían incluso echarlo de ese trabajito que tiene en la policía. Esa sería la mayor venganza de Cornellius Bormann. ♪♪ Yo sé que tú eres una mujer muy valiente... ...pero ¿serás capaz... ...de soportar tu peso en la conciencia de saber que tu padre y Gaspar quedaron en la ruina? Todo por, por un romance... ...que no sabemos cuánto va a durar. Seguramente muy poco... ...porque los hombres, m'hijita... ...se aburren. Se aburren rápido. Bueno. Te dejo, linda. Cuídate. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Alguna novedad, Pati? - Nada, Pedrito, nada. [Jadeos] - Pedro: Voy a estar adentro. - Gracias. [Carraspeo] - Pídete el caldillo, Negro, está superrico. ¿Qué pasa, Negro? - No te quiero ver sufriendo después. - ¿Qué estáis hablando? - Sí sabís de lo que te estoy hablando. - Lo que pasó con el Pedro fue, fue una tontera nomás. El Pedro es como un hermano para mí, poh, igual que tú. Son como unos hermanos para mí. Si la culpa la tiene la Patricia, que me dio un aguardiente superfuerte. - Peineta: ¡Encontramos al Sr. Anselmo! - Piojo: ¡Pedro! - ¡Gato, lo encontramos! ¡Llama al Pedro! Llama al Pedro, encontramos a don Anselmo. - Gato: ¡Pedro! !¡¡Pedro! - Peineta: Cuidado, cuidado. Siéntese aquí. - Ya, ya, ya, ya, ya, ya, ya. Tranquilo, tranquilo, tranquilo, tranquilo. - ¿Dónde te habíais metido, viejo de...? ¿Ah? - Piojo: Estaba en el club de los oficiales, al Peineta se le ocurrió. No es tan gil cómo pensábamos. - Mira esto, Pedro. - ¿Qué es esto? - Peineta: Seguro que el futre ese se aparece en esta gala. - Vamos a reconocer al maldito que se robó a su hermano, por la Virgencita, que se lo voy a reconocer. ♪♪ ♪♪ - Ester. Venga un segundo. ¿Ester? [Teléfono] ¿Aló? - Aló, soy yo. - Bormann. Te estuve llamando en la mañana por el asunto del paquete de acciones que compraste. ¿Por qué no me informaste? - ¿Y desde cuándo yo tengo que darte explicaciones por mis negocios? - No te hagas el inocente conmigo. Sabes perfectamente que ahora te vamos a tener que pagar directamente a ti. ¿Qué es lo que pretendes, ah? ¿Esta es una venganza por lo que hizo Gaspar? - Mira, no tengo tiempo para hablar de esta estupidez, ¿sí? Llamó Herr Braun, está en Valparaíso, nos quiere ver. - ¿Por qué? ¿Algún problema con el cargamento? - No sé, no... Nos quiere ver en el hotel en media hora. - Nazi de... - Mira, allá tú con tus consideraciones sentimentales y emotivas. Lo que es yo, voy saliendo. ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Ah, Antonia. ¿Y? ¿Cómo te fue en tus negocios, ah? - Bastante bien. Los hombres de negocios son tan predecibles. ¿Y tú? ¿Vas a salir? - Sí. Quería avisarle a Ester, pero la verdad es que no la encontré por ninguna parte. - Le di la mañana libre, tenía unos asuntos familiares que resolver. - Bueno, cuando la veas, dile que se encargue de mi uniforme de gala. Recuerda que pasado mañana tenemos la gala anual. - Oh, ¿cómo olvidarlo? Nada que me haga más ilusión que compartir con tus viejos camaradas. - Bueno, que no se te olvide que este año me eligen presidente del Círculo de Oficiales Navales en Retiro. No falles. ♪♪ ♪♪ - Entonces fue ahí que yo me escurrí. Vi a los marinos y pensé: "Si don Anselmo, en vez de estar intentando escapar del Pedro, ¿lo está intentando ayudar? ", tate. Entonces dije: "Ah, ahí debe estar el viejo este". Perdón, don Anselmo. - El veterano estaba... fuera del tiesto nomás. Nosotros llegamos justo para que los marinos no se lo llevaran para dentro. Por un pelito, por un pelito, lo salvamos. ¿Cierto, Peineta? - ¿Cómo que... fuera del tiesto, mocoso insolente atrevido? Si el futre hubiera aparecido, yo lo hubiera reconocido altiro. - Pedro: Igual ha pasado su tiempo, señor. Unos 30 años. - A mí se me pueden olvidar los nombres, los números, pero la cara de ese infeliz que se llevó a su hermanito jamás se me va a olvidar. - Negro: Pero el futre ese podría estar muerto y así no va a llegar nunca a la gala. - ¿Viste que soy penca, Negro? - ¿Te das cuenta o no, Negro? Siempre la misma cuestión, en vez de felicitarnos con el Piojo, nos tiraís pa abajo. - Ya, Peineta, basta, basta. Sí, Negro, tenís razón. Nadie nos asegura que el futre ese aparezca en la gala, pero es una buena idea. Puede resultar. - Gato: Puede resultar, pero hay que buscar la forma de meter a don Anselmo adentro de la gala. Los futres van a estar llegando en auto, va a ser de noche y don Anselmo afuera no va a ver nada. - Es cierto. De ahí no va a conocer a nadie. - Negro, averigua si el sargento Matamala sigue trabajando en el casino del club. Gato, instálate al caballero en una pieza para que pueda descansar. Mañana temprano lo vamos a llevar donde la doctora. - Anselmo: Oye, ¿y quién es ese sargento? - Un cocinero de la Marina que ayudamos con unas deudas. Si logramos que Matamala nos ayude a infiltrarlo en la gala, lo podemos disfrazar de garzón, así usted va a poder mirar tranquilo y reconocer al futre que se robó a mi hermano. Tenemos dos días para pensar bien en el plan. Ahora lo importante es que usted no me haga pasar más sustos, señor. - No se preocupe, Pedrito. Concentrado, vamos a estar en la misión como un buen soldado. Vamos a pillar a ese futre desgraciado que le quitó a su hermanito. ♪♪ ♪♪ - Gracias. ♪♪ ♪♪ ♪♪ [Hombres ríen] ♪♪ [Suspiro] ¿Es esto absolutamente necesario? - Tan necesario como venir armado a una reunión de negocios. Acompáñenos, Sr. Sanfuentes. Justamente estábamos hablando sobre lo importante que es la confianza y la franqueza entre los socios, así es que le haré la misma pregunta que le hice al Sr. Bormann. ¿Por qué mi cargamento se demoró más de un día en llegar a su destino? ♪♪ ♪♪ ¿Qué pasa, Sr. Sanfuentes? Es una pregunta muy simple. ¿O necesita que se la repita? ♪♪ - Hubo inconvenientes en la ruta. Entiendo que por reparaciones, hubo cortes en la ruta. [Risa] - Veo que se pusieron muy bien de acuerdo. [Risas] Muy bien. Muy bien. Ahora les haré una segunda pregunta. ¿Quién demonios es Pedro Ramírez? ♪♪ Estoy esperando, Sr. Sanfuentes. ¿Quién demonios es ese hombre? ♪♪ ♪♪ ♪♪ - La esperan al teléfono, señora. - Gracias, Ester. - Permiso. - Josefina. - Supe que estuviste por acá y no me esperaste. - Es que me dijeron que estabas jugando tenis. Y aunque tú no lo creas, tengo otras cosas que hacer. - ¿Estuviste con Vati? - Sí, estuvimos conversando de negocios. - Mmm. Bueno, si no fuera porque estás felizmente casada con el tío Gregorio, diría que te estás candidateando para ser mi madrastra. [Risa] - Voy a hacer como que no escuché esa última parte. - Bueno, todas las cazafortunas de Viña lo quieren seducir, ¿sabías? Todas. Y yo le he espantado a varias. ¿No te interesaría saber a quiénes? - No. ¿Para eso me llamaste? - Ya, bueno, no te enojes. No te enojes. Quería solo saber si es que Gaspar estaba en casa, estaba pensando en ir a verlo. - No está y aunque estuviera, Josefina, en este momento, no hay que mostrarse ansiosa. - Bueno, ¿y qué propones, mmm? ¿Que le deje el camino libre a la doctorcita esa? ¿Esa es tu estrategia? - Paciencia. Paciencia, paciencia, paciencia. Mañana es un día muy importante para nosotras. - ¿Qué pasa mañana? - Mañana yo me voy a convertir en la madre más moderna y comprensiva de Chile y tú te vas a poner la tenida más sobria que tengas porque vas a hacer una visita muy importante. - ¿Una visita? ¿Y a quién? - Escucha con atención. - Bien. ¿Qué tenemos hasta ahora? Atentado explosivo en el muro perimetral de la cárcel, lo que genera alarma pública. Encontramos múltiples panfletos de inspiración anarquista y como consecuencia de ello, retiramos la vigilancia de los muelles y nos centramos a interrogar y detener anarquistas, sin resultados. ¿Cómo vamos con lo de la imprenta, Heim? - Mi contacto dice que este trabajo no figura en los registros oficiales, comisionado, que podría haber sido un encargo directo al dueño, así que estamos haciendo el seguimiento. - ¿Alguna otra cosa extraña, Soto? - Sí, luego de que retiráramos nuestros efectivos del muelle, se produce un robo importante. Se rumorea un gran golpe. - ¿Y quién es el principal sospechoso de ese robo? - Pedro Ramírez. - Heim, ¿hipótesis? - Pedro Ramírez perpetró el atentado como un distractor para poder hacer el robo. - Bien. Ahora de nada sirve nuestras sospechas si es que no tenemos evidencias. Heim, usted sigue investigando lo de la imprenta y Soto se va conmigo a los muelles a levantar toda la información que podamos con respecto a este robo. Hay dos cosas que todavía no sabemos: qué fue lo que robaron y a quién. - Y si me permite, comisionado, es muy raro que hasta ahora nadie haya hecho una denuncia. ♪♪ - Bueno, es lo que estamos tratando de explicarle. No hay de qué preocuparse, porque Ramírez... ¿Cómo podríamos calificar a Ramírez? Es un ladronzuelo de puerto. - Y un simple ladronzuelo de puerto, como dice usted, ¿puso en riesgo los planes del Tercer Reich? ¿Por un simple ladronzuelo de puerto, ustedes trataron de engañarme? - No, no, no, nuestra intención nunca ha sido engañarlo. Simplemente, nosotros queríamos solucionar un problema sin molestarlo. - Bueno, el cargamento llegó a su destino sano y salvo. Y eso es lo que realmente importa, ¿no? - Braun: ¿Está seguro, Sr. Sanfuentes? Usted, al igual que yo, fue militar. Comprende perfectamente la importancia de la información estratégica. Porque sucede que ahora hay un ladronzuelo en el puerto suelto que maneja más información de lo conveniente. - Gregorio: Nos vamos a encargar de eso. - Braun: Por supuesto que lo harán. Si quieren que siga confiando en ustedes, ese Pedro Ramírez debe morir. ♪♪ Ahora... - Gregorio. - ...retírense. Comuníquense conmigo cuando el trabajo esté completo, solo así hablaremos sobre el pago pendiente. - Cornellius: Y muchísimas gracias, Herr Braun, por su comprensión y no le fallaremos. Muchísimas gracias. - [Habla alemán] ♪♪ - Sí. Vamos. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Qué fue lo que te dijo? - Nada, me dice que todo lo que está pasando no le extraña, que venga de judíos o latinos, pero sí de un alemán como yo. - Infeliz. ♪♪ - Camille, ya puedes salir. ♪♪ Espero que hayas aprendido que es imposible resistirse. Toma. Tápate ese cuello. Siéntate. Bebe algo mientras tanto. No quiero que ese par de idiotas te vea. Y demás está decir que no se te vaya a ocurrir decirle nada a ese ridículo galán que tienes. Toma eso. Ahí tienes. Por la información y por todos tus servicios al Tercer Reich. [Risa] Camille... ...tú sabes perfectamente que a una prostituta siempre hay que pagarle. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Cómo se siente el olor a calle, amigo Eloy? ♪♪ ♪♪ - ¿Me está agarrando pa'l hueveo, amigo Cárdenas? - No, pues. - Yo nunca debí haber pisado la cana otra vez. - Usted ni se imagina cuánta plata tuvieron que poner los patrones para su libertad. Los tinterillos están cada día más ladrones, esos huevones. - Y como usted es astutín, debió haberse quedado con la mitad, ¿o no? - No me diga esas cosas, poh, amigo Eloy, ¿ah? Tome. - ¿Y eso? - Para que el Pedro Ramírez deje de respirar, pues. ♪♪ - No se vea la suerte conmigo, amigo Cárdenas. Guarde eso. No me falte el respeto. Guárdelo. [Suspiro] Yo a los huevones traidores... ...me los faeno gratis. ♪♪ - ¿Y el viejo Anselmo? - Se quedó dormido apenas lo acosté. Estaba raja el viejo. ¿A ustedes cómo les fue? - Matamala sigue trabajando en el club de oficiales, así que podemos meter al Anselmo a la fiesta. - Bien. Le voy a decir a la Patricia que les prepare un plato. - Yo no tengo hambre. Voy a ver al viejo y después me voy a acostar. Permiso. - Pati, una cazuela pa'l Negro. - ¿Y tú no vais a comer? - Ya comí. - ¿Y el plato dónde está? - ¿Te vais a poner como mi mamá ahora? Mi mamá era... pero era bonita. Más bonita que vos, por lo menos. - Yo sé lo que piensa la gente de ti cuando te ven en la calle. - ¿Qué piensa la gente? - Negro: Dicen... ..."Ahí va la Gato... ...es como un hombre... ...como un marimacho". Pero yo sé que eso no es así. Que seáis buena pa los cuchillos no quiere decir que dejís de ser mujer. Una mujer que tiene ahí sus sentimientos guardado adentro. Tú vas a tener que hablar con el Pedro por toda esta cuestión que pasó. Si no, todo esto va a terminar mal, vamos a terminar todos separándonos. - Corta la tontera, Negro. - ¿Corta la tontera por qué? ¿Tú crees que yo no me doy cuenta? Hay estado enamorada del Pedro desde que soy cabra chica... - ¡...madre, Negro! Termina la huevada, ¿querís? Te creo que el Peineta o la Patricia me hablen así, pero no vos, poh, huevón viejo. Parecís niñita. Te dije que lo que pasó con el Pedro fue una tontera. Siempre va a ser una tontera, así que déjate de hablar huevadas. - Mira... - ¡Termina, te dije! ¿Querís que salga y me acuchille con el primer viejo que encuentre para desahogarme? Porque lo hago, Negro. ¿Eso querís? ¿Eso querís? Respóndeme. ♪♪ ♪♪ ♪♪ [Suspiro] ♪♪ ♪♪ ♪♪ [Golpes en la puerta] ♪♪ [Golpes en la puerta] ♪♪ [Golpes en la puerta] ♪♪ [Golpes en la puerta] ♪♪ ♪♪ - ¿Quién es? Si no me dice quién es y qué quiere, no voy a abrir. - Hombre: Soy, soy un enfermo grave. Por favor, ábrame la puerta. - ¿Grave de qué? ¿Qué tiene? - Hombre: Me llamo Jerónimo y tengo un grave padecimiento del corazón. Por favor, ábreme. - ¿Gaspar? [Eloísa suspira] ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Y con esto te querías defender? - Tonto, me asustaste. ♪♪ - Estaba en el cuartel y no podía dejar de pensar en ti. - Qué bueno que viniste. No quería pasar esta noche sola. ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪