♪♪ ♪♪ - [Disparo] - Gaspar: ¡Alto, no se muevan! ♪♪ - Pedro: ¡Miente! ♪♪ [Hombre se queja] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Con el dato que nos dio usted, lo teníamos aquí en la mano al...de su madre, pero apareció la doctorcita esa a engrupirse al pije y el Pedro Ramírez pudo emplumársela. - ¿Y La Gato sigue en el hospital? - Sin poderla interrogar ni tocarle un pelo, ¿cómo lo halla? - Eloy: Mal lo hallo, po. - Ah, más encima ese pije de...aparecido que viene a "penquearme" delante de todo el cuartel, ¿qué se cree la muy...? - Sabe, amigo Cárdenas, ¿por qué no me hace una paleteada? - ¿Mh? - ¿Por qué no va donde los guardias que están ahí cuidando en el hospital y les dice que, no sé, salgan a dar una vueltecita? Que se tomen una cañita, no sé, se coman un sánguchito, Eloy invita, po. Con diez minutitos estamos "tiquitaca". - Oiga, amigazo Eloy, ¿qué es lo que está pensando? - Estoy pensando que el Pedrito Ramírez se está poniendo como soberbio, se le está subiendo el humo a la cabeza, así que le quiero mandar un mensajito. Le voy a pegar donde más le duela a ese muñequito. ♪♪ - Ah, no, pero qué suerte, qué suerte la mía. Vi el auto y pensé que era Gregorio, pero no, eras tú. Yo me encargo. Me debiste haber avisado que venías, no te habría hecho esperar. - No vine a verte a ti, Cornelius. - Ah. - Vine a ver a la Josefina. Tuvimos una charla muy interesante de mujer a mujer, y yo, como una suegra amorosa, le ofrecí ayuda para que arregle sus problemas y, finalmente, se case como todos queremos. - Maravilloso, es lo que siempre he querido. Lamento mucho si la información que te di sobre la hacienda de Limache son las razones de por qué estás aquí. - No creo que lo lamentes, Cornelius, pero está bien, los hechos son los hechos, mi marido dilapidó de mi fortuna y la herencia de mi hijo, así que aquí estoy, tal como querías. - Pero no lo digas así, siempre te he querido aquí, en mi casa, en mi vida, pero no triste. ♪♪ Con o sin fortuna, siempre serás la mujer más distinguida y atractiva de Valparaíso. ♪♪ ♪♪ Tarde o temprano, Antonia, tarde o temprano. - No te confundas, Cornelius, hay cosas que el dinero no puede comprar. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Ester: Mi amor. - ¿Qué estás haciendo? - Nada, estoy sacando unas cuentas. - ¿Te digo algo? Yo creo que si tú te hubieras encargado de los negocios de esta familia, hoy día estaríamos mucho mejor. - No, don Gregorio hace lo que puede. - ¿Melissa con limón? - Sí, y un poquito de miel. - A ver. - Sople. - Entre tanto recuerdo. - Sí. - Para el dolor de guata, para el insomnio, para la pena, para lo que sea, el remedio mágico de Ester. - Sí, po, harta falta que le hace de tan cansado que está. - Sí, la verdad es que no he estado durmiendo muy bien últimamente. - ¿Y cómo va a dormir bien con tanta preocupación y ese trabajo con tanta cosa fea que ve? - ¿Tú te acuerdas de esos sueños que yo tenía cuando era niño? Bueno, anoche volví a tener uno, lo mismo de siempre, el viento, el desierto, pero, pero esta vez había algo distinto, había, había un niño que me gritaba a lo lejos, "Manolito, Manolito". No sé, debe ser porque mi papá ayer nombró a ese tal Manolito. ¿Tú, tú sabes quién es o qué pueda significar? - ¿Qué es esto, Gasparcito? ¿Un interrogatorio policial? - Te lo pregunto porque tú eres la única en esta casa que siempre me dice la verdad. - Ay, no sé, no sé, Gasparcito. Usted me conoce, sabe que para mí los sueños no significan nada, son solo supersticiones. - Sí, supersticiones, puede ser, pero hay un médico austriaco, Sigmund Freud es su nombre, y él sostiene que los sueños son un intento de la mente por tratar de resolver un conflicto que puede venir desde lo más profundo del pasado. - No conozco yo a ese caballero. - Ya, tengo que salir. - Pero ¿cómo a esta hora, m'hijito? Es tarde, no ha dormido nada, ¿va al trabajo? - Eh, no, no precisamente. Ya, descansa. - Cuídese. ♪♪ ♪♪ - Tal como usted me lo pidió, nuestros mejores tragos y algunos bocadillos de lo más fino que se encuentra en el puerto. - Muy bien. - Debe ser una persona muy importante con quien se reúne, ¿no, don Gregorio? - Un político alemán, Conrad Braun. - Entiendo. - Beto, en cuanto llegue, que pase directo para acá. - Beto: Por supuesto. - Y discreción, mucha discreción. - Don Gregorio, discreción es el lema del Pirandelli. Permiso. - Adelante. [Suspira] - Cuando lo vi por primera vez, deduje que usted no era de los hombres que tomaban tanto, y yo no me equivoco en esas cosas, ¿sabe? - No, no se equivoca, pero la verdad es que hoy no ha sido un buen día. - Lo lamento, ¿hay algo que pueda hacer por usted? - Oh, la verdad es que sí. Si tuviera la amabilidad de acompañarme unos segundos, creo que mi día cambiaría positivamente. - Bueno, justo tengo unos momentos antes de entrar al escenario. - ¿Ve? O sea, soy un hombre afortunado. Adelante, por favor. - Muchas gracias, permiso. ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Hace mucho tiempo que no me hablaba como lo hizo hoy en el cuartel. La última vez debo haber tenido seis o siete años, la mamá ya había muerto, usted me encontró en la cocina hirviendo agua, se asustó mucho, yo le quería hacer un almuerzo para que pudiera descansar. - Eras una niña chica, tenías siete años y te podrías haber quemado. - Sí, pero ahora es distinto, papá, porque ahora yo tengo 27 años y hace harto rato que aprendí a cocinar. Yo sé que usted todavía me ve como su niña de trenza, pero yo ya soy una mujer, papá, soy una mujer y soy una profesional, yo sé lo que hago. - No me pidas que no me preocupe por ti, que deje de cuidarte, de enseñarte cosas. - Sí, papá, yo... - Mira, yo no he ido a la universidad, ni he leído los libros que tú has leído, pero de algo sirven las canas que yo tengo. ♪♪ El mundo está lleno de maldad, hija, mucho más de lo que tú te imaginas. Gente como los delincuentes del muelle o personas como Cárdenas son capaces de ocasionar mucho daño, mucho daño. No desperdicies tu vida, hija, tú ya no tienes por qué andar atendiendo mesas, ni, ni agachando la cabeza. Tú eres inteligente, tienes estudios, eres doctora, ni más ni menos que una doctora. ♪♪ [Suspira] Y la muchacha más linda de Valparaíso, igual que tu mamá. ♪♪ Ya. yo me tengo que ir a acostar, mañana madrugo, así que aprovecha de tomarte un té y te acuestas, que hay que levantarse temprano. - Papá. Lo quiero mucho, ¿sabía? - Y yo a ti, hija, y yo a ti. Buenas noches. - Buenas noches. [Suspira] [Golpes en la puerta] ♪♪ - Dicen, dicen que el matrimonio, la familia es el lugar donde uno encuentra las mayores satisfacciones, las alegrías, pero también, ay, los dolores de cabeza... - Me imagino, me imagino. ...las penas, el dolor. Lamentablemente, no he tenido la experiencia de estar casada, de tener un marido. - No, no lo lamente tanto, de verdad se lo digo. - ¿Cuándo ha sido más feliz usted? Lo primero que se le venga a la cabeza o al corazón. - Oh, 1899, era guardia marina que fui asignado para ir a buscar el nuevo buque escuela a Inglaterra, La Baquedano. Oh, y ese viaje de vuelta en ese buque nuevo, bello, vigoroso, haciendo puertos en distintos lugares del mundo. - Vivo, se sintió vivo, ¿no? - Sí, vivo, muy vivo. - Le gusta navegar a usted. - Sí, pero bueno, ya hace tiempo que no lo hago. - ¿Y por qué? - No sé, quizás ya, ya pasó el momento para hacerlo. - [Riendo] Ay, por favor, habla como si su vida ya se hubiese acabado, usted es muy joven. No me mire así, es cierto. - ¿Qué? - Deme su mano, démela. - A ver. - Una gitana en Montevideo me enseñó a sacar el destino, paisano. - [Riendo] Ajá, a ver, veamos qué dice. - A ver, veo un momento muy doloroso en su vida, quizás después de ese viaje del que me estaba hablando. Un dolor, un sacrificio y un gran amor, el dolor del amor no correspondido, eso. Perdón, perdón, no quería incomodarlo, perdón. - No, está bien, está bien, está bien, pero ya, dejemos de hablar de este viejo y cuénteme usted, cuénteme de su vida, por favor, ¿ah? - Ah, mi vida. - Sí. - No, la verdad es que no hay mucho que contar. - No, no le creo, no, no le creo. Una mujer que ha estado en todos los escenarios del mundo, ¿cómo no va a haber nada que contar? ¿Ah? - Bueno, es una vida bastante más recluida de lo que usted se imagina y, y muy solitaria, sí, sobre todo, muy solitaria. - Gregorio: ¿Solitaria? - Mjm. - Gregorio: ¿Solitaria? - Sí. - Una mujer tan bella como usted, ¿solitaria? ♪♪ ♪♪ Herr Braun, un placer conocerlo. - Señor Sanfuentes, el placer es todo mío. - Gregorio: Permítame presentarle a la señorita... - Margot Le Blanche, ¿o debería llamarla Camille? ¿Qué nombre está usando ahora? ♪♪ - Se está demorando mucho. No me gustan los abogados, no confío en esos huevones. - Yo tampoco confío en ellos, Negro, pero le estamos pagando bien. - Ahí viene. - Buenas noches, don Pedro. - Buenas noches. - Mire, aquí está el documento de la liberación de su amiga y también la anulación de la orden de detención en su contra. Están todos los papeles en regla, firmados por el juez, con los timbres correspondientes. El juez Prieto tuvo que abrir el tribunal para hacerlo, ¿ah? Buenas noches. - Señor Rojas, usted nos va a acompañar al hospital. - Pero no es necesario, don Pedro, ese trámite lo podemos hacer mañana a primera hora. Además, así su amiga aprovecha de descansar otra noche en el hospital para recuperarse, ¿mh? - Señor Rojas. ♪♪ Esta mañana a mi amiga la torturaron y ahora está en el hospital con unos huevones en los que no podemos confiar. Mañana puede ser muy tarde, señor Rojas, así que súbase al auto, vámonos. ♪♪ ♪♪ - Deben estar cansados, muchachos, vayan a comer algo y yo los cubro, ¿ya? - ¿Seguro, comisario? - Sí, no se preocupe. Ya, vayan, no se preocupen, yo los cubro, vayan nomás. - Guardia: Gracias. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Hombre: Traigo el regalito de parte de Eloy. ♪♪ ♪♪ - Eloísa, yo de verdad entiendo que usted esté molesta por lo que pasó hoy día, que el comisario Cárdenas la haya tomado detenida estuvo muy mal, pero, pero yo creo que usted me conoce lo suficiente como para saber que yo sería incapaz de ordenar que torturen o que maltraten a una mujer, yo necesito que usted me crea eso. - ¿Qué hace ahí, Gaspar? ¿Qué hace ahí trabajando en ese mundo, con esa gente? Usted tuvo a su mano todas las posibilidades que dan, que dan la educación, la posición social, pero eligió trabajar en eso. - Mjm, creo que una sociedad que no es capaz de combatir el delito es una sociedad que está condenada a no poder progresar. - No, no, no me dé esa respuesta a mí, le estoy preguntando a usted, a Gaspar, a ese niño tan, tan amable y tan educado, que leía todo el día y que después del colegio pasaba a este mismo café a tomar chocolate y comer torta con mi tía Ester. ¿Por qué ese niño llega a este cuartel policial? - No sé si lo tengo tan claro, la verdad, pero me imagino que es la misma razón por la que usted estudió medicina y ahora la veo metida en problemas en vez de tener una carrera tranquila y una carrera rentable. Quizás nos parecemos mucho más de lo que usted cree, y hablando de las cosas que tenemos en común, se me acaba de ocurrir algo, firmemos la paz. Los indios en el lejano oeste fuman la pipa de la paz, nosotros podemos comer la torta de mil hojas de la paz. Me dijo que es su favorito también. - Sí. ♪♪ ♪♪ - Bueno, con permiso, los dejo. - Pero perdón, no entendí, ¿ustedes de dónde se conocen? - ¿Por qué no le cuenta al señor Sanfuentes de dónde nos conocemos? - Mi memoria a veces falla un poco porque conozco mucha gente todos los días. Perdone, no quiero parecer maleducada, pero si no me equivoco, fue en una gira en Buenos Aires, ¿no? Y aquí el caballero tenía un puesto diplomático, ¿o me equivoco? - Correcto, su memoria es correcta, aunque... ¿cuál es la palabra? [Habla alemán] Parcial, su memoria es parcial, señorita. - Bueno, me imagino que los caballeros tienen cosas muy importantes que hablar y yo tengo un show que hacer, así que con permiso. - Adelante. Muchas gracias por la compañía. - Margot: Un gusto. - Tome asiento, por favor. - Conrad: Gracias. - ¿Le sirvo algo? - No, muchas gracias. - Oiga, el mundo, ¿ah? Un pañuelo. Lo que, lo que no entiendo es ese... Lo del nombre, Camille, ¿por qué Camille? - Señor Sanfuentes, por favor, yo no vine hasta este lugar para hablar sobre las frivolidades del mundo del espectáculo. - Disculpe. - Esta es una misión muy importante y debo estar seguro que tanto usted como su socio, el señor Bormann, están a la altura de este desafío, así es que se lo preguntaré directamente mirándolo a los ojos, si es que Alemania puede confiar en usted. ♪♪ - M... ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ - ¿Qué está pasando? ¿Quién es usted? ♪♪ ♪♪ ♪♪ - [Respiración agitada] - Pedro: ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? - Había, había un hombre en la pieza, no sé cómo entró. [La Gato se queja] - Gato, Gatito, aquí estoy, Gatito, va a salir todo bien, ¿estás bien? Gato, mírame, mírame, ¿estás bien? Estoy acá, estoy acá. - [Enfermera grita] - [Disparo] ♪♪ - Sácame de acá, sácame de acá, Pedro. - ¿Te hicieron algo? - No, casi me mata. - Violeta, acuéstese. - ¿Cómo está? - Está bien, no le hicieron nada. - Me quiero ir. - ¿Cómo te fue? - Lo perdí. - Enfermera: Violeta. - Sácame acá. - Tenemos que sacarla de acá. Enfermera, traiga sus cosas y su ropa. - Usted no puede sacarla de aquí. - No le estoy preguntando, es una orden, traiga su ropa, nos la vamos a llevar, este lugar ya no es seguro. ♪♪ - No me va a creer, pero solo me quedó este trozo. - Bueno, pero podemos compartirlo, ¿no? - Sí. - No, usted primero, por favor. - Bueno. Permiso. - Adelante. - La paz. Mmm, maravillosa, realmente es la mejor, ¿no cree? - Sí. - Eloísa, ¿no te parece que esto de tratarnos de usted es un poco ridículo? No sé, yo siento como si fuese 20 años más viejo. - Además, que hoy en el cuartel, cuando te enojaste conmigo, me tuteaste todo el rato. - Perdón, perdón, de verdad no, no me di cuenta. En todo caso, la que estaba realmente enojada eras tú. En un minuto incluso pensé que me ibas a sacar mi pistola y me ibas a disparar ahí, en mi oficina. Qué carácter, ¿eres siempre así? - Solo cuando me toman detenida. Disculpa, pero cuando los indios se fuman la pipa de la paz, ¿solo uno de ellos fuma? - No, ¿por qué? - Porque estás comiéndote toda la torta tú solo. - Perdón, por favor. - Tienes algo. - ¿Tengo qué? ¿Acá? - Del otro lado. Espérate. ♪♪ Ya. ♪♪ ♪♪ - Creo que nunca te he dicho lo hermosa que eres. ♪♪ Escúchame. ♪♪ Del otro día cuando te volví a ver, no sé qué me pasa contigo. ♪♪ ♪♪ - Señores, señores, por favor, disculpen mi demora, tuve que atender un asunto urgente en la naviera y veo que Gregorio no lo atendió como corresponde, ¿ah? ¿Le ofrezco un trago? - No, no, si ya le ofrecí y solo toma agua. - ¿Agua? Ah, agua, qué saludable, qué fantástico, ojalá yo solo pudiese tomar agua, pero... Dicen que el mismo Führer, ¿no? Est... - Como ya saben, el carguero SS Sigfried arribará al puerto de Valparaíso pasado mañana a las 1800 horas con un cargamento de telas y maquinaria textil. Estos son los números de serie de las cajas con la mercancía que nos interesa, es vital que estas cajas pasen por la aduana sin ser revisadas y queden en bodega custodiadas hasta su despacho al sur de Chile. ¿Alguna pregunta? - Sí, sí, yo tengo una pregunta. Señor Braun, como director general de aduanas y socio en este negocio, yo necesito saber cuál es el contenido exacto de esas cajas, ¿ah? Puede contar con mi absoluta discreción. - [Habla alemán] - [Habla alemán] Como le decía, Gregorio es una persona muy puntillosa, obsesiva, responsable. Nosotros somos comerciantes y no tenemos ningún interés en saber qué es lo que hay dentro de esas cajas, de hecho, hay telas y maquinaria textil, ¿no es cierto? - Esto es un adelanto de la confianza que Alemania ha depositado en ustedes, confío en que esté todo dispuesto para el desembarco. - ¿Dispuesto? Sí, todo absolutamente dispuesto. - Muy bien, porque deben saber que el propio Führer en persona está al pendiente de esta operación, no debemos fallarle. - Heil Hitler. - Heil Hitler. ♪♪ - ¿"El Führer en persona"? Pero ¿en qué lío nos metiste? - En uno muy lucrativo, y anda practicando el... ¿ah? Si quieres seguir ganando en marcos alemanes. Ahí están los números de las cajas. Bueno. ♪♪ - Neftalí: Eloísa, ¿eres tú? ¿Don Gaspar? - Neftalí, buenas noches. - Buenas noches. - Disculpe si es que lo despertamos. - Neftalí: ¿Pasó algo? - No, no, no, no, está todo bien. - Es que lo que pasa es que Gaspar vino porque tenía que hacerme algunas preguntas sobre Violeta Mundaca. - ¿Vio-Violeta Mundaca? - Violeta Mundaca es la mujer que, que internamos en el hospital. - Sí, bueno, además, vine, vine a disculparme con Eloísa por lo que pasó hoy día, que la hayan detenido fue, fue un lamentable error. - Mh, un error, claro. Bueno, me, me va a disculpar, pero yo me, me tengo que levantar temprano, tengo que madrugar, tengo que trabajar. - Por supuesto. - Sí, me voy a acostar, buenas noches. - Disculpe nuevamente por haberlo molestado. - No se preocupe. Bueno, buenas noches. - Gaspar: Buenas noches. - Creo que sería mejor que... - Sí, sí, claro. Eh, muchas gracias por la torta, y por haberme escuchado también, no quería que te quedaras con una mala impresión de mí. - No, tranquilo. Buenas noches, Gaspar. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - Buenas noches, Eloísa. - Buenas noches, Gaspar. ♪♪ ♪♪ - Como puede ver, comisario, está todo en orden, la liberación inmediata de la señorita Violeta Mundaca y la suspensión de la orden de detención en contra del señor Pedro Ramírez. - El gusto de ustedes los tinterillos, andar jodiendo el trabajo policial, ¿ah? - Bueno, si tiene algún reclamo que hacer, va a tener que despertar al juez Prieto. Mire, si yo fuera usted, lo que haría sería acordonar inmediatamente el lugar y recoger los casquillos de la munición que se usó en contra de la señorita, eso haría. - Comisario, ¿qué hacemos? ¿Acordonamos todo el lugar? - Sí, pues, hombre, rápido. ¿Cuánto le pagaste al juez Prieto, Ramírez? - El que las va a pagar todas sois vos, maricón. - Ten más cuidado... que estás hablando con un prefecto de la policía. - Dejaste entrar a un huevón pa matar a La Gato, ...de tu madre, le dispararon, culeado. - Ten más cuidado, picante de... - Pedro: Tranquilo, no es el momento, ahora nos tenemos que preocupar de La Gato, no es el momento, no es el momento. - En todo caso, a mí me pegaron en la cabeza y no me di ni cuenta, Ramírez. - Vamos, vamos mejor, señor Ramírez, la prioridad es la señorita Mundaca. Vamos, por favor. - Vamos, Negro, Negro. - Te la voy a cobrar... de tu madre. ♪♪ - ¿Qué estás haciendo, hija? Primero presa y ahora esto. - ¿Esto qué? - Con Gaspar a esta hora. - Papá, él mismo se lo dijo, pasó a disculparse. - No me tomes por tonto, hija, tú sabes perfectamente bien que una señorita decente no puede recibir a un hombre, menos a esta hora, y menos a un hombre como él. - ¿Como él? - Sí, comprometido y de otra clase social. Que no se te olvide, Gaspar es un Sanfuentes Williams, comprometido con la hija de Cornelius Bormann. - Bueno, ¿y yo soy qué, papá? ¿La simple hija de un pastelero? ¿Eso? No sé si se da cuenta de lo que está diciendo. - Tú sabes lo orgulloso que estoy de ti, pero Gaspar y Josefina son conejos del mismo cerro, hija, no compliques tu vida. - Papá, entre Gaspar y yo no ha pasado nada, pero y si así fuera, ¿qué? ¿Yo no soy digna de él? ¿Josefina Bormann es mejor que yo? - Yo no he dicho eso. - No lo ha dicho, pero es lo que está dando a entender. Mire, para que le quede bien claro, papá, yo no me siento menos que ninguna señorita millonaria de Viña del Mar, y sería bueno que usted también se tenga un poco más de respeto. Buenas noches. - Hija... ¡Hija! ♪♪ ♪♪ - Niño: ¡Periódico! ¡Asesino entra a sangre y fuego! Compre la [Inaudible]. ¡Extra, extra! ¡Atentado en el Hospital Británico! ¡Asesino entra a sangre y fuego! - Ah, yo lo hice por mejor, porque iba camino a la casa, y me acordé que estaban los cabros y quise darles un respiro para que pudieran comer algo, y nada, estaba en eso cuando de repente sentí el cachazo en el mate. Ah, no pude ver al fulano, llevaba unas flores, eso sí. - ¿Alguna sospecha de quién pudo haber ordenado el asesinato? - Oh, difícil, comisionado, difícil, porque estos patos malos tienen tantos enemigos. Lo que sí estoy seguro es que ese compadre no era del puerto, era de Santiago. - Quiero que se haga un retrato hablado del pistolero y que interroguen a todos los funcionarios que estuvieron de guardia anoche en el hospital, alguien tiene que haber visto algo. - A su orden, comisionado. - Lo más grave es que el juez Prieto dejó en libertad a Violeta Mundaca y a Pedro Ramírez. No solo estamos quedando como estúpidos en la prensa, sino que además dejaron en libertad a los únicos sospechosos del triple asesinato. ¿Qué sabemos del juez Prieto? - Que le gusta demasiado la noche, si lo sabemos nosotros, también lo sabe Pedro Ramírez. - Entonces voy a elevar una solicitud para que cambien el caso de tribunal. Además, vamos a doblar los patrullajes en los muelles para cortar el contrabando y hacerle imposible la vida a Ramírez, no podemos permitir que nos siga dejando como estúpidos. A trabajar, a los muelles, ahora, vamos. - A su orden, comisionado. - Heim, Soto. - ¿Sí, señor? - No le creí ni una sola palabra a Cárdenas. Si saben de algo, me informan. - Sí, señor. - Gaspar: Vayan. ♪♪ ♪♪ - Morning. - Buenos días. - ¿Gaspar ya se fue? - A primera hora. Mira, intentaron matar a una mujer que estaba detenida en el hospital. - ¿Detenida en nuestro hospital? ¿No se supone que hay un hospital público para esto? Siento que desde que Gaspar está en la policía, todos los días pasan cosas horribles. - No, eso es solamente porque ahora estás más pendiente, nada más. - Special day. - ¿Por qué lo dices? - Por tus colleras, el pañuelo, la corbata. - Me sorprende que ahora estés interesada en la forma en que me visto. - No es interés, tengo ojos, capitán. ♪♪ - Que tengas un buen día. ♪♪ ♪♪ ♪♪ - [Tartamudeando] "Deni... Definitivamente fue una mala jor-jor-jornada para el comisio... co-comisa..". - Pasa pa acá, eres peor que el Negro. - ¿Qué te pasa? - ¿Qué te pasa a ti? Ya, "en un hecho inédito en Valparaíso, también tuvo una dura derrota en tribunales cuando el juez Servando Prieto ordenó la libertad por falta de méritos... [Carraspea] ...de Violeta Mundaca y Pedro Ramírez", o sea, puras perdices pa los tira. - "Éjale", Pedro Ramírez dos, y del pije Sanfuentes cero. - "Éjale". - Eh, ya, ya, menos peluseo, escúchenme bien, los quiero a todos con las pepas bien abiertas. Sanfuentes no es un tira común y corriente, con eso del diario va a estar con sangre en el ojo, así que hay que cuidarse. - Los animales heridos son los más peligrosos. - Pedro: Así es. - Negro: ¿Y Cárdenas? ¿Qué vamos a hacer con ese...de su madre? ¿Primero tortura a La Gato y después abre la puerta para que la maten? - Negrito, cuando yo esté un poco mejor, yo misma le voy a hacer una visita a ese huevón. - No, hay que mandar un mensaje ahora, sino después nadie nos va a respetar. - Además, la gente está empezando a hablar, Pedro, dicen que cuando Eloy estaba al mando, ni los tiras se metían con nosotros. - Negro, acompáñame. - ¿A dónde van? - Tú preocúpate de descansar, va a estar todo bien. Chico, vamos. - Negro. ♪♪ ♪♪ - Deténgase, Juvenal, me voy a tomar un café aquí en el Colonial. ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ Olegario, ¿cómo le va? - Muy bien, señor. - Muchas gracias. ♪♪ Pero qué agradable sorpresa encontrarme con usted. - Lo mismo digo, Gregorio, me recomendaron este café y hasta ahora no me ha decepcionado. - No, sin duda es uno de los mejores lugares que hay aquí en Valparaíso, yo generalmente vengo a tomarme un café y a leer las barbaridades que dice la prensa. - Bueno, entonces tome asiento, siéntese, acompáñeme un rato. - Gregorio: No, por favor, no quiero interrumpirla. No, seguramente está esperando a alguien, ¿no? - No, no, no, a nadie, a nadie. Además, usted es el único caballero que conozco aquí en Valparaíso. - Bueno, para ser exactos, no solamente yo, también Herr Braun. Discúlpeme, no, no tengo por qué meterme en su vida, he sido demasiado impertinente. - No, no se preocupe, está bien. No es lo que se imagina, eso se lo aseguro. - No, no, no, yo no me imagino nada, yo solamente sé que usted tiene una carrera artística magnífica, una carrera extraordinaria, internacional y seguramente conoce a mucha gente en todo el mundo. - Eso de carrera magnífica e internacional no estoy segura, pero sí conozco a mucha gente en el mundo, a distintos tipos de gente, y gente no tan agradable como el señor Braun, por ejemplo. - Sí, bueno, hay que decirlo, es un poco antipático, por decir lo menos. Para serle honesto, a mí solo me llamó un poco la atención eso de... - Que me llamara Camille, ¿no? Es una estupidez que inventó mi representante, dice que el nombre Margot no es lo suficientemente elegante y que, además, me hace ver más vieja. Qué hombre más amoroso, ¿no? - No, no, no, yo sabía, yo sabía que tenía que ver con esto del nombre artístico. - Bueno, Camille, Margot, qué más da, ¿no? Quizás voy a probar Camille, a lo mejor me hace ver más joven. - No, pero usted está en la flor de la vida, y si me lo permite, debo confesarle que a mí Margot me parece un nombre precioso. ♪♪ - Bueno, tengo que dejarlo, Gregorio, lamentablemente. - Está bien. - Pero antes quería pedirle que tome un consejo de una amiga que lo estima mucho, tenga cuidado con ese tipo Braun, él es un hombre peligroso, muy peligroso. ♪♪ - No, no se preocupe, yo la invito. - Muy amable. Hasta pronto. ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪